the harder they fall
Cine Clásico

THE HARDER THEY FALL (1956): De Mark Robson

No podía ser de otra manera. Los dioses del cine siempre le sonrieron. Humphrey Bogart saldría por la puerta grande. The Harder They Fall (1956) de Mark Robson se convertiría en el último filme en el que actuó Bogart. Un oscuro drama sobre la corrupción en los circuitos del boxeo profesional y un reportero deportivo que vio pasar sus mejores años. Una amalgama entre drama deportivo y film noir es el resultado del filme de Robson. Un lugar común para el veterano Bogart, que encuentra la forma de brillar sorteando las trampas de los estereotipos. (more…)

bunny lake ha desaparecido
Cine Clásico

BUNNY LAKE HA DESAPARECIDO (1965): De Otto Preminger

Otto Preminger fue un artesano del cine. Su control absoluto de los detalles y la impecable puesta en escena siempre le acompañaron. Bunny Lake ha desaparecido (1965) posee, en efecto, ese sello distintivo que hizo del austrohúngaro un maestro del séptimo arte. Ya fuera desde el estrado con su Anatomía de un asesinato (1959) o sumergido en el oscuro mundo de las adicciones en El hombre con el brazo de oro (1955), Preminger siempre fue punzante a la hora de contar sus historias. Relatos comunes que mutaban hasta convertirse en crónicas insólitas. (more…)

Dead Reckoning
Cine Clásico

DEAD RECKONING (1947): De John Cromwell

Pocos actores tienen la impronta de Humphrey Bogart. Mejor dicho, ningún actor la tendrá. Dead Reckoning de John Cromwell nos lo trae como muchas veces lo hemos visto, versión detective atormentado por una femme fatale. Como pez en el agua se movía Bogie con la gabardina, el sombrero y el cigarrillo en el filo de los labios. Su personaje de Sam Spade en El Halcón Maltés (1941) fue uno de los que ayudó a inmortalizar esa figura en el universo del film noir. El tiempo lo consagró y roles como el de Rip Murdock en esta de Cromwell le caían como anillo al dedo.

Los caminos del cine negro, a los que me empujó el colega cinéfilo Oliver Oller, los recorro con fascinación. Bogart es uno de mis actores predilectos y siempre le sigo el rastro a esas obras pendientes en su filmografía. Así fue como llegué hasta Dead Reckoning, un arquetipo perfecto de cine negro. Al momento de su rodaje Bogart estaba bajo contrato con los estudios Warner quienes accedieron a prestar los servicios de su estrella para que Columbia Pictures pudiera realizar esta y otras películas.

Siempre Bogart

El capitán Rip Murdock (Humphrey Bogart) y el sargento Johnny Drake (William Prince) abordan un tren camino a Washington para recibir la medalla de honor. En medio del trayecto Johny escapa de manera inexplicable sin dejar rastro. Murdock recibe la aprobación de sus superiores para iniciar una investigación que lo lleva hasta un viejo amor de su compañero y a un misterio de un crimen sin resolver. Las cosas se complican tras el primer encuentro con Dusty (Lizabeth Scott), el viejo amor de Johnny, y su actual amante el Sr. Martinelli (Morris Carnovsky).

El guión de Allen Rivkin es una adaptación de la obra de Oliver H.P. Carrett y Steve Fisher. Su estructura se levanta sobre las bases tradicionales de los filmes detectivescos, definiendo muy bien los tres actos y administrando a la perfección los puntos de giro. Una vez que ese Rip comienza su cacería la película encuentra un ritmo ágil entre la intriga y las clásicas batallas de diálogos de los personajes. Lizabeth Scott ejecuta con su Dusty una femme fatale de la A a la Z. Su belleza cautiva y el lente la engrandece en esos primeros planos con la iluminación resaltando sus ojos. Mientras de su lado Bogart aporta la suavidad de siempre y su memorable porte.

Dead Reckoning
Humphrey Bogart y Lizabeth Scott (Google images)

Romance negro

El intricado guión se apoya por completo en la carga romántica que se gesta entre Rip y Dusty. Si bien el dúo funciona y ejecutan sus roles sin fallas, la historia sucumbe ante el melodrama. Lo mejor lo encontramos cuando el discurso se lleva por las líneas de la investigación y de ese misterio que envuelve al desaparecido Johnny. Ese flashback al inicio del filme nos entra con fuerza a la historia, pero en la mitad del segundo acto el filme se demora en encontrar el camino para la resolución del conflicto.

Dead Reckoning funciona como film noir gracias a la estampa de sus personajes y no por su guión. Siempre será un deleite ver a Bogie frente al lente y aquí Lizabeth Scott también engalana la pantalla. La secuencia está muy bien lograda y permite que la película termine en un tono más bien alto.

7/10

La infancia de Ivan
Cine Clásico

LA INFANCIA DE IVÁN (1962): De Andrei Tarkovsky

La infancia de Iván me llevó a recordar una de las frases que más me han marcado. “La infancia es como un cuchillo clavado en la garganta, no puede ser removido con facilidad”. El dramaturgo quebequense-libanés Wadji Mouawad utiliza esa metáfora en sus obras y el director Denis Villeneuve la ajusta como un guante en su adaptación de la obra Incendies (2010). Podría decirse lo mismo del pequeño Iván de Andrei Tarkovsky, su infancia es igual de convulsa que la de los personajes de Mouawad. Los horrores de la guerra golpean sin misericordia a todos, pero la inocencia es la víctima predilecta. Eso lo dibuja con una precisión demoledora el director ruso en su opera prima.

Los dioses del cine parecían estar dispuestos a sonreírle. El León de Oro en Venecia sería el primero de muchos premios que servirían para reafirmar ante los ojos de nosotros, los comunes, la genialidad de Tarkovsky. La infancia de Iván fue el inicio de una carrera que parió ocho largometrajes que son pilares en la historia del cine.

INFANCIA EN TIEMPOS DE GUERRA

Ahí le vemos, alegre, lleno de vida, elevándose en cuerpo y alma hasta lo más alto como cualquier niño que bebe la vida a grandes sorbos. Pero es solo un sueño, la oscuridad le aplasta y la ausencia de la madre, arrancada de tajo, duele demasiado. Iván es un niño que ha perdido a sus padres a manos de los nazis en ese absurdo escenario que genera la guerra. En lugar de jugar a las escondidas con los de su edad, se aventura tras las líneas enemigas para robar información que pueda ayudar a los soldados soviéticos a detener el avance de los alemanes.

Desde los ojos de Iván (Nikolay Burlyaev) vemos su realidad, al tiempo que tratamos de asimilar ese mundo. En sus sueños vemos los últimos vestigios de la infancia. Se aferra a la silueta materna, a la voz dócil que solo le llama en su imaginario. La venganza impulsa sus acciones a falta de un mejor mecanismo para lidiar con la tragedia que se le persigue como sombra. Con él también conocemos a Galtsev (Evgeniy Zharikov) que es el vehículo que utiliza el director para narrar uno de los subtextos de la historia, el amor no correspondido. Igual nos encontramos con Gryaznov (Nikolay Grinko) que se erige como una dudosa figura paterna. Masha (Valentina Malyavina) completa el escenario y es el eje del conflicto amoroso.

La infancia de Ivan
Fotograma de La Infancia de Ivan (Google Images)

YUSOV / TARKOVSKY

La actuación del joven Nikolay Burlyaev como Iván es en realidad magistral y uno de los puntos de apoyo más sólidos de la historia. Pero es en el universo visual donde La infancia de Iván se muestra en toda su majestuosidad. Vadim Yusov se convertiría en el cinematógrafo por excelencia de Tarkovsky y aquí ambos logran una película perfecta desde su composición visual. En cada secuencia todos los elementos aportan al discurso de la historia y nos ayudan a estructurar las emociones de los personajes. En muchas ocasiones vemos a Iván acorralado en el cuadro de la imagen y los elementos exteriores le presionan. Por ejemplo, en la secuencia del pozo o cuando camina por la ciudad devastada y se para frente a una de las casas y la cámara nos hace ver las ruinas como si fueran púas que le amenazan.

El claroscuro domina las secuencias en interiores y se utiliza a la perfección para retratar los primeros planos. Las líneas verticales y paralelas predominan en los planos exteriores y ayudan a crear el contexto de separación o acercamiento en las emociones de los personajes. La famosa secuencia del beso en el bosque entre Kholin y Masha es el momento donde todos los elementos entran en juego para fascinarnos con una especie de poesía visual.

El círculo se abre desde lo onírico y cierra impecable en ese mismo estado. Solo en sus sueños puede Iván encontrar sosiego, aunque sea de manera efímera. Esa telaraña que al inicio del filme parece atraparlo se materializa en la realidad que le toca vivir. Al final volverá a correr libre en la playa, pero un árbol muerto nos recuerda que ese galopar es sólo un parpadeo fugaz de una infancia mutilada.

10/10

 

Au hasard balthazar
Cine Clásico

Au Hasard Balthazar (1966): De Robert Bresson

Cuenta la leyenda que la inspiración llegó por El idiota. Pero no cualquier idiota sino el que parió Dostoievski. Bresson encontró su musa repasando las páginas de la clásica novela y en especial ese momento en el que el príncipe Myshkin reflexiona sobre el rebuznar de un asno tendido en el suelo. De ahí nació la que hoy es considerada como una de las obras maestras del cine Au Hasard Balthazar. Para Robert Bresson este sería su séptimo largometraje, como si el destino hubiera querido hacer un guiño con eso de la perfección del siete. Películas como Un condenado a muerte se ha fugado y Pickpocket ya habían puesto su nombre por todo lo alto.

El camino de Balthazar comienza cuando Marie (Anne Wiazemsky), junto a otros niños, lo encuentran y lo bautizan. No es todos los días que un asno es bautizado, pero así inicia el relato de Bresson. Los niños irán creciendo y Balthazar irá pasando de dueño en dueño para que sus desventuras sirvan como pretexto al director para plasmar una historia que habla de la vida misma, de la esencia del ser humano. El paralelismo entre las vidas de Marie y Balthazar divide el discurso de Bresson en episodios que nos hacen reflexionar sobre los siete pecados capitales que en mayor o menor medida inciden en el guión.

POBRE BALTHAZAR

Bresson utiliza lo mínimo posible para la puesta en escena y se ahorra los diálogos extensos. Nos muestra lo justo y nos dice solo lo necesario y así construye una historia contundente que nos inquieta con cada fotograma. Del cariño y la ternura de los niños Balthazar pasa a las manos ásperas de los adultos. Las penurias de ese pobre animal se nos meten en lo más profundo y dejan de sentirse ajenas, se hacen nuestras, se hacen las de cualquiera que le toque caminar por esta tierra. Ese asno se convierte en una especie de espejo del alma.

El agreste camino de Balthazar es el mismo que tiene que recorrer Marie. Primeo será el inocente amor truncado, luego el desapego del padre y más adelante la rebelde adolescencia. Cuando Gérard (Francois Lafarge) entra a la vida de nuestra desdicha Marie las cosas se complican aún más. El indomable Gérard tiene sus encontronazos con la ley y sus andanzas son bastante turbias. Se crea una equivalencia interesante cuando el impetuoso joven se hace cargo de Balthazar y a la vez comienza una relación con Marie, el abuso es el factor común. Ni la llegada de el viejo amor de infancia puede sacar a Marie de su trance.

“Creo en lo que tengo. Amo el dinero. Odio la muerte”

LAS MANOS DE BRESSON

El director francés convirtió los primeros planos de las manos en una de sus marcas de fábrica. En Pickpocket (1959) esos detalles y movimientos de las manos cobraron un nivel de maestría absoluto. Aquí una vez más el cineasta cambia las expresiones de los rostros por la de las manos. En los momentos claves no son las expresiones faciales las que nos bombardean con sentimientos sino los dedos que desbordan elocuencia en cada movimiento. El amor no correspondido, la lujuria, la caricia, la agresión y la compasión, Bresson nos las da con las interacciones de las manos de sus personajes y sus precisos planos de detalle.

Au hasard balthazar
Au hasard balthazar (google images)

Au Hasard Balthazar es una completa alegoría a la vida y es una de esas películas que crecen con el tiempo. Como una verdadera obra maestra mientras más profundo se analiza más importante se hace, sus múltiples lecturas permiten que el espectador pueda abordar el filme desde distintos puntos y arribar a variadas conclusiones sobre el discurso de Bresson.

10/10