The Mule (2018)

POR: HUGO PAGÁN SOTO

Ahora más que nunca Clint Eastwood se asemeja a aquel William Munny. El vaquero se ha quedado sin fuerzas y luce cansado, como en una última cabalgata hacía el ocaso… pero sin honor. THE MULE es la película más reciente del legendario Clint Eastwood, a sus 88 años Harry “El sucio” sigue disparando. Me hace pensar que el californiano persigue la marca del director portugués Manoel de Oliveira, a este la aguja le marcó 107 cuando hizo su último trabajo cinematográfico. Mientras veía la mencionada THE MULE no dejaba de pensar en mi mentor y amigo Armando Almánzar, utilicé su inmejorable e infalible técnica para evaluar películas: “el cambio de nalgas”. Dicha técnica consiste en contar cuantas veces un individuo cambia la posición de su trasero en la butaca del cine desde el inicio hasta el final del filme, mientas más alto sea el número peor es la puntuación de la obra en cuestión. Marcador para THE MULE: 33 cambios de nalgas.

En 2011 Leo Sharp, un hombre de 87 años fue arrestado transportando en su camioneta cocaína valorada en más de 3 millones de dólares. Luego en 2014 Sam Dolnick escribió un artículo para el New York Times donde exploraba la vida de Sharp y su conexión con uno de los carteles más peligrosos del mundo, el cartel de Sinaloa. Sharp se convirtió en una leyenda en el mundo de las drogas y uno de los hombres mas efectivos del funesto Joaquín “El Chapo” Guzmán. Sharp fue “la mula” que transportó más de 500 libras de cocaína entre México y el estado de Michigan en los Estados Unidos de Norteamérica. Nick Schenk quien ya había trabajado para Eastwood en “Gran Torino” vuelve como guionista en THE MULE. Inspirándose en el artículo del New York Times Schenk trae a la pantalla a Earl Stone, interpretado por el mismo Eastwood.

El hombre que nos regaló obras como: Mystic River y Million Dollar Baby parece otro. En THE MULE no hay nada de esa fuerza visual que caracteriza a Eastwood sobre todo por el peso de sus personajes y su narrativa. La puesta en escena es monótona y su narrativa carece de fuerza, ni Earl Stone, ni su hija, ni su nieta, ni los malandros del cartel, ni el empeñado agente del FBI encarnado por Bradley Cooper logran rescatar una historia sin emoción. Esos personajes resultan acartonados y tan planos que no podemos conectar con ellos ni movernos con sus motivaciones. Ni el tan amado jazz de Eastwood encaja en esta historia, el cubano Arturo Sandoval es el responsable de la música. Por momentos los acordes lucen fuera de lugar y parecen pertenecer a otra historia.

Ni por un puñado de dólares debió el hombre sin nombre cabalgar esta mula que, definitivamente no era una de las dos de la hermana Sara.

4/10

 
 
VOTE
0.00 avg. rating (0% score) - 0 votes

Leave a Reply