Un pasaje de Ida (1988).

En 1986 un grupo de soñadores liderado por Agliberto Meléndez emprendieron la realización de un filme emblemático, un drama angustiante y realista titulado “Un pasaje de ida”. Pero no fue hasta 1988 cuando el público dominicano pudo apreciar el filme como un caso insólito de presencia fílmica criolla en las carteleras del país. Es aquí que el cine dominicano comienza su verdadero proceso como posible actividad  cultural y económica en nuestro país.

Agliberto Meléndez, fundador de la Cinemateca Nacional, y un experimentado individuo en los quehaceres audiovisuales, asume con  “Un pasaje de ida”, la más digna intención fílmica de apuestas y remedios dentro de lo que significa realizar cine dominicano.

Basada en la amarga realidad de los viajes ilegales, la cinta toma un hecho real acontecido en 1980 cuando varios dominicanos fallecieron asfixiados dentro de un contenedor del barco Regina Express.

Agliberto proporciona un dramático pasaje con la absoluta garantía de tomar el control de una historia fuerte y humana. A pesar de las deficiencias técnicas, el trabajo de la cámara realizado por Peyi Guzmán focaliza un estilo neorrealista para dotar a la imagen de esa veracidad y significancia del lenguaje fílmico.

Un nutrido grupo de actores dominicanos se somete al escrutinio de un público que veía reflejado en la pantalla todos sus temores por abrir una etapa importante en el empeño de hacer cine en este “patio” nacional.

Ángel Muñíz, Carlos Alfredo Fatule, Horacio Veloz, Miguel Bucarelly, Rafael Villalona, Víctor Checo, María Castillo, Giovanny Cruz, Teresita Basilis y Ángel Haché, entregaron la piel de actores para representar cada uno una porción de ese universo marginal de la desesperanza y la traición. Los diferentes niveles de su discurso quedan reflejados bajo un mismo tono secuencial que se somete al mejor rigor fílmico posible.

Agliberto junto a Danilo Taveras y Adelso Cass compone la historia del barco Regina como una fábula realista del dominicano sin puertas que abrir. Sin estructurar una línea temática en las películas dominicanas “Un pasaje de ida” determinó el tono de la marginalidad como una constante en la filmografía criolla.

Es curioso reseñar que la base de esta historia tiene puntos importantes de coincidencia con una idea que estaba trabajando el guionista español Gonzalo Goicochea para el cineasta Eloy de la Iglesia.

En una visita realizada al país en diciembre de 1980, Goicochea reveló que, junto al crítico de cine dominicano Arturo Rodríguez Fernández, escribía un relato cinematográfico que llevaba como título “Viaje de ida”, en el cual se narraba la historia de un joven español que regresaba al país después de completar sus estudios en España, teniendo un contacto directo con los contrastes sociales existentes.

El guionista, en ese entonces, señaló que en su parte final “se entroncará con un doloroso hecho que sucedió hace poco en Santo Domingo, aunque no se hará ninguna alusión directa al mismo, ya que el joven humilde resultará víctima en el barco en que iba a viajar clandestinamente a los Estados Unidos”. (El Caribe, 15 diciembre 1980, pág. 15-C).

Esta propuesta, al parecer, no tuvo el alcance financiero que se necesitaba, lo que dio paso a Agliberto Meléndez  que condujera el propósito final del filme a la toma de atención frente a un problema social para luego reflexionar frente a las consecuencias que representó este caso para la sociedad dominicana.

La importancia histórica de “Un pasaje de ida” radica en que fue el primer intento de proporcionar al cine dominicano el mejor aspecto social posible de denuncia y de condición política de los pueblos latinoamericanos.

El filme tuvo un costo aproximado a los 420,000 pesos y la recuperación de la inversión fue lenta dado que el mercado en ese entonces no estaba preparado para recibir un producto criollo. Aunque su recibimiento en el marco internacional le proporcionó varios reconocimientos como el Premio del Público, Premio de Radio Exterior y el Premio del Jurado de la IFSS del Festival Iberoamericano de Huelva de 1988.

A esas distinciones otorgadas en esa época se le añade otra acontecida en el 2008 cuando un comité de críticos y expertos de varios países de habla hispana la elige para integrar la antología de las 50 películas más representativas de Ibero América exhibida en la muestra “Historias en Común” del I  Congreso Iberoamericana de Cultura celebrado en México, DF.

Y en la pasada Feria Internacional del Libro de 2010 el filme pudo ser lanzado en formato de DVD, dimensionando su permanencia en la lectura colectiva del público dominicano que hoy puede revisionarla y apreciar su valor histórico-fílmico.

Ficha Técnica:

  • Título original: Un pasaje de ida.
  • Dirección: Agliberto Meléndez.
  • Guión: Agliberto Meléndez, Danilo Taveras.
  • Reparto: Carlos Alfredo, Angel Haché, Ángel Muñiz.
  • Género: Drama.
  • País: República Dominicana.
  • Duración: 90 min.

 

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Escrito por Félix Manuel Lora para la Revista CINEASTA.

 
 
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