Cine Clásico

Le Cercle Rouge (1970)

POR: HUGO PAGÁN SOTO
Al director Francés Jean-Pierre Melville lo conocí por su filme de 1967 “Le Samourai” y si de primera impresiones hablamos aquella fue de lo más placentera, con un estilo impecable y una puesta en escena maravillosa Melville se la luce y nos regala una película del género criminal con un sello muy particular. Lamentablemente de toda su filmo-grafía, la cual incluye 14 títulos, solo he podido poner mis manos sobre la ya mencionada y ahora sobre el filme que nos atañe “Le Cercle Rouge” con el cual he quedado igual de satisfecho y quizás hasta un poco más.

En “El Círculo Rojo” tenemos la historia de dos criminales que por una jugada del destino terminan trabajando juntos para dar el “gran golpe”. Corey (Alain Delon) es un criminal de alto rango que se dedica a trabajos exclusivos, Vogel (Gian Maria Volonté) hace trabajos más sucios. Gracias a una información obtenida por Corey en prisión ambos se embarcan en un robo millonario a una joyería de primera categoría, para llevar a cabo el robo necesitaran de la ayuda de Jansen (Yves Montand) un experto en seguridad que les proveerá el acceso a la bien resguardada joyería. Pero los delincuentes no están solos, tras su pista se encuentra el astuto comisario Mattei (André Bouvril) que ha ingeniado un inteligente plan para tenderle una trampa a los ladrones.

Con guión del propio Melville este excelente filme nos presenta una historia sólida e impecable y de manera pausada nos ofrece uno de los filmes sobre robos más inteligentes que hayamos visto. El director hace que todo el filme gire en torno al “gran robo” plasmando de manera magistral el antes, durante y después del mismo pero siempre manteniendo los niveles de tensión elevados al máximo. Durante 2 horas y 30 minutos Melville hace gala de todo su talento prestando especial atención a los detalles y a la dirección artística.

La mejor muestra de la impecable dirección que posee “El Círculo Rojo” llega junto al clímax del filme con la esperada secuencia del robo a la joyería (la misma tiene una duración aproximada de unos 30 minutos) la cual es un alarde en todo el sentido de la palabra del manejo de las técnicas cinematográficas. Sin intención de revelar ningún detalle solo puedo decir que los factores que hacen que esta secuencia sea grandiosa son diversos, primero el manejo del suspenso es de primera, los planos son perfectos y la realización es genial. Los delincuentes tienen que violar la seguridad de una joyería que posee los mas avanzados equipos de vigilancia y de alerta (nótese que hablamos de 1970), con cada paso que ejecutan los criminales no podemos dejar de pensar en la infinidad de filmes modernos que han copiado de esta famosa secuencia para deslumbrar a públicos mas jóvenes.

La película cuenta con un elenco de primera encabezado por un magnífico Alain Delon acompañado en sus fechoría por un muy apropiado Gian Maria Volonté, como su contra-parte tenemos a un espléndido André Bouvril que se encarga de descargar todo el peso de la ley. Claro no podemos dejar de mencionar a Yves Montand cuya presencia en escena vale mas que mil palabras.

Como dato curioso para cerrar, le podemos decir que la secuencia del robo tiene una duración aproximada de 30 minutos en los cuales no se dice una sola palabra.

9/10

Ficha Técnica:

  • Dirección: Jean-Pierre Melville.
  • Guión: Jean-Pierre Melville.
  • Reparto: Alain Delon, Gian Maria Volonté, André Bouvril, Yves Montand.
  • Género: Crimen.
  • País: Francia.
  • Duración: 140 min.

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HPS

Cine Clásico Críticas

El Gatopardo (1963).

El Gatopardo, un gran clásico del cine, ganador dela Palmade Oro en Cannes en el 1963, es una película basada en la novela del Príncipe de Lampedusa, un militar de alto rango, que dimitió de las Fuerzas Armadas cuando el Fascismo llegó al poder en Italia.

La acción se desarrolla en un periodo de grandes cambios en Italia. 1860, el país acaba de liberarse del dominio de Austria, para  dejar dos grandes ducados, la dinastía de los Borbones, dueños dela Siciliay Nápoles, y por otro lado,  el reino de Piamonte-Sardana.

Esta es una coyuntura histórica que narra dicha novela, retomada por el cineasta Luchino Visconti para mostrar, a través de la mirada del príncipe de Lampedusa, un mundo que decae, el de los leopardo y Leones que dará lugar al de los chacales, como lo dice el príncipe Salina.

El Príncipe de Salina, encarnado  de manera magistral  por  Burt Lancaster, es un aristócrata progresista, autoritario, desengañado, escéptico y lúcido, y pese a que solo tiene entre 45 y 50 años, no espera mas nada que la muerte, ya que no tiene mas ilusión sobre la política, la Iglesia ni tampoco sobre sus compatriotas o el amor que es como dice “un año de fuego seguido por treinta años de cenizas”.

Su sobrino, Tancredi, personificado por un brillante Alain Delon, es un aristócrata arribista, quien pasa del campo de Garibaldi al de Víctor Emmanuel, sin ningún  escrúpulo. Su tío no se deja engañar por su actitud, pero tampoco le impide su afán de posicionarse en el mundo que crece, tanto por el cariño que le tiene o por lo cambios inevitables.

Como lo  resume la frase clave enunciada por Tancredi al principio de la película que citará el príncipe durante una conversación con Chevalley, un emisario del nuevo poder: “Hay que cambiar todo para que todo quede igual”, dicho de otra forma, mejor unas reformas, que la revolución. Tanto así que el príncipe de Salina no tendrá ninguna objeción al matrimonio de su sobrino, con  la bella Angélica interpretada por Claudia Cardinale, hija única de un riquísimo terrateniente,  Don Calogero Segara, un plebeyo oportunista a quien el príncipe  desprecia profundamente.

La mirada del príncipe de Salina se sobrepone a la acción en la película de Visconti; es la de un hombre viejo, lúcido,  incapaz de esconder la realidad, y al final favorece los planes de un cínico.

Una temática de la película es la vejez, tanto la  de los hombres como la de las  naciones.

Otro elemento sublime de esta obra maestra, es la música que escuchamos al compás de cada escena compuesta por el gran músico Nino Rota.

La película, histórica para Visconti no es jamás una fiel reconstrucción: la atención que pone a la decoración, a los trajes y a los detalles contribuye a describir un arte de vivir perdido e imponer una trama imaginaria, por tanto no es un esteticismo vano.

Visconti mismo pertenecía a una de las familias más reconocidas de Italia, lo que no le impidió ser miembro del Partido Comunista. Enmarcado en un  cuadro histórico, la película presenta una visión política y concilia las dos caras aparentemente opuestas del director. Se puede pensar que el príncipe de Salina además  de ser el retrato del autor de la película El Leopardo, es  también el  portavoz de Visconti.

Por tanto, estamos ante un fresco histórico que trasciende el tiempo y el espacio y que debemos seguir trasmitiendo de generación en generación.

Ficha Técnica:

  • Título original: Il Gattopardo.
  • Dirección: Luchino Visconti.
  • Guión: Giuseppe Lampedusa (novela), Suso d’Amico.
  • Reparto: Burt Lancaster, Alain Delon, Claudia Cardinale.
  • Género: Drama / Historico.
  • País: Italia / Francia.
  • Duración: 187 min.
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Artículo escrito por Ingrid Grullón para la Revista CINEASTA.