Canción sin nombre
Críticas

Canción sin nombre (2019): De Melina León

Se puede decir que la historia siempre se no ha dado con un filtro. El mundo se altera con los grandes eventos, pero sólo unos pocos viven esos momentos determinantes en primera fila. El resto termina consumiendo lo que se reproduce en los noticieros o peor aún, en estos tiempos, lo que circula en las redes sociales. En fin, las historias oficiales se maduran sesgadas por quienes las construyen. Podemos decir que, de alguna manera, Canción sin nombre (2019) de la directora Melina León nos hace confrontar esta verdad incómoda. (more…)

Atlantics
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ATLANTICS (2019): De Mati Diop

Ya en 2009 la directora  Mati Diop había explorado el tema de la migración ilegal. Su cortometraje Atlantics conecta con su largometraje homónimo precisamente  en la odisea que enfrentan los senegaleses que se aventurar al mar en busca de un mejor futuro. El corto documental de 16 minutos sentó las bases para la historia que se desarrolla en el presente largometraje y que se llevó el gran premio del jurado en el festival de Cannes 2019.

El guión, en el que comparten créditos Diop y Olivier Demangel (Baron Noir, Rattrapage), es un híbrido entre la migración ilegal y los matrimonios pre-acordados en la cultura musulmana. La historia se teje entre estas dos líneas narrativas que se van sobreponiendo hasta quedar fusionadas. La crítica socio-política brota con cada secuencia y podemos percibirla en cada diálogo, mientras que en la superficie tenemos el relato de un drama familiar y un truncado amor juvenil.

ADA & SOULEIMAN

A sus 17 años Ada (Mame Bineta Sane) está haciendo lo que todo joven hace, desafiando a sus padres y enamorándose perdidamente. En un barrio pobre de Dakar transcurren los días de Ada quien ya ha sido prometida por sus padres para contraer matrimonio con un joven de una familia adinerada. Problema mayúsculo para la joven que tiene una relación clandestina con Souleiman (Traore). Ada y Souleiman se aman y pretenden buscar la forma para poder concretar ese amor a pesar de las adversidades.

Souleiman tiene que lidiar con su propia adversidad. Trabajando en la construcción de una moderna torre persigue ganarse la vida pero los dueños del proyecto tienen meses sin pagarles a los trabajadores. En el punto de desesperación Souleiman y unos compañeros deciden emprender un viaje ilegal por la costa atlántica en busca de un mejor futuro.

atlantics
Mame Bineta Sane (Google Images)

LOS QUE SE QUEDAN

Atlantics aprovecha la incertidumbre que genera el viaje de Souleiman y sus amigos para generar el momentum dramático. Los seres queridos que dejan atrás representan el ingrediente perfecto para dar movilidad a la historia. No solo Souleiman ha dejado a su novia, junto a Ada sus amigas también sucumben ante el miedo y el presagio de fatalidad que se pesa sobre esos hombres. Mati Diop logra estructurar una buena historia y con precisión nos sumerge en el mundo de estas familias golpeadas por la miseria y la tragedia.

A pesar del balance que el filme logra en su puesta en escena hay un elemento que le resta fuerza al conjunto. De forma justificada se inserta en el relato una sub-trama de tono mágico-religioso, llegado este punto la historia no fluye con la misma soltura.

EL UNIVERSO VISUAL DE ATLANTICS

En el aspecto técnico lo más destacable es el trabajo de cinematografía de Claire Mathon (Portrait of a Lady on Fire). Las secuencias nocturnas y con baja iluminación poseen una belleza sobrecogedora, de igual forma los primeros planos captan la profundidad del alma de nuestros protagonistas. El trabajo de Mathon también se apoya en un juego de luces y colores que ayudan a poner al espectador en el contexto de las secuencias donde predomina el elemento sobrenatural.

Mame Bineta Sane logra con su Ada una interpretación sobresaliente y su personaje le exige mucho en las secuencias donde carece de diálogos. En gran parte su personaje se expresa desde el lenguaje corporal y cuando llega el momento de hablar sus líneas resultan precisas y las ejecuta de manera impecable.

Atlantics es una película que logra desarrollar un tema interesante y que funciona como un drama de crítica social. Su analogía de una ciudad que se divide entre los que tienen de sobra y lo que no tienen nada, como lo simboliza esa gigantesca y moderna torre que se erige sobre la pobreza, es sin dudas lo más certero de su discurso. Pero su fuerza disminuye en el segundo acto, cuando nos adentramos en la alegoría que se desarrolla con el tema sobrenatural.

7/10

the lighthouse
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THE LIGHTHOUSE (2019): De Robert Eggers

El director Robert Eggers ha escrutado las profundidades del alma humana para concebir The Lighthouse. La estilizada obra precede a su opera primaLa Bruja”  (2005). En su primer filme el director nos trasladó a la Nueva Inglaterra de 1630 para atormentarnos con historias de magia negra y hechicería. Desde ese momento se podían establecer marcas distintivas en la forma como Eggers componía su historia y adoptaba una cadencia narrativa poco común en las películas de terror. Fue incluso antes de que cobrara vida ese primer proyecto, que el director trabajó junto a su hermano la historia de esta The Lighthouse.

La lógica habría hecho que cualquiera de nosotros decidiera invertir en una película de época con tintes de terror, y no en una de época con inclinaciones artísticas en la cual su premisa central es la de dos hombres atrapados en una roca en medio del mar. Es así como un filme que palpitó por primera vez en 2012 tardó siete años para hacerse realidad. El tiempo parece haber rendido frutos y el filme de Eggers se ha paseado por medio mundo recibiendo halagos y en Cannes logró llevarse el premio FIPRESCI.

PROTEO Y PROMETEO

Por robar el fuego a los dioses para dárselo a los hombres, Zeus encadenó a Prometeo en una roca y envió un águila para que se comiera su hígado, pero el órgano volvía a crecer cada noche, y el águila volvía a comérselo cada día. Este castigo había de durar para siempre. (Miguel Calvo Santos)

Un remoto faro ubicado en un peñasco en las aguas de Nueva Inglaterra es el escenario donde Thomas Wake (Willem Dafoe) y Ephraim Winslow (Robert Pattinson) viven su desventura. El guión de los hermanos Eggers nos traslada hasta 1890 y nos abandona en esa alejada isla. Los días de Thomas y Winslow transcurren en pura monotonía, su única misión es mantener el faro funcionando. El aire de tragedia se respira desde esa secuencia inicial con la llegada a la isla de los dos hombres, la niebla que cubre el ambiente, el barco que zarpa para dejarlos a su suerte y el silencio que solo lo quiebra el constante resonar de una sirena que advierte a los navegantes bajo la espesa niebla.

The Lighthouse nos lleva a confrontar no a los terrores externos sino a los internos. La fuerza de la historia está en lo enigmático que resultan Thomas y Winslow. Para Robert Eggers la inspiración para crearlos fue la mitología griega, de un lado Thomas Wake siendo una especie de Proteo, dios del mar y del otro Ephraim Winslow como Prometeo, el titán que osó robar el fuego a los dioses. La alegoría es justa y dentro del discurso de la película funciona muy bien. Bajo ese contexto los personajes adquieren un matiz más interesante, pero aún fuera de este espectro la película trasciende como un ejercicio puro de estudio de personajes.

Lo que ofrecen Dafoe y Pattison es puro poder interpretativo. Dos hombres con un pasado oscuro obligados a mirarse a sí mismos. Dafoe llena la pantalla con su grandilocuencia y se muestra inmenso con unos monólogos abrumadores. Pattison evoluciona, pues así lo requiere el personaje, pasando de sumiso a rebelde. Un verdadero duelo actoral que podemos desde ya anotar en los libros de historia. Eggers logra generar el terror en base a las prolongadas conversaciones de estos dos hombres y salpicando detalles de su pasado que contribuyen a generar la dosis de intriga perfecta.

the lighthouse
Willem Dafoe y Robert Pattison (Google Images)

SABOR A BERGMAN

Se me hizo imposible no rememorar a Bergman con cada plano. Visual y conceptualmente The Lighthouse parece alimentarse de la obra del cineasta sueco. La fotografía de Jarin Blaschke hace que la mente viaje hasta esas secuencias en la playa o los acantilados de El Séptimo Sello (1957). Es este aspecto uno de los más destacables del filme, la cinematografía es simplemente fenomenal. Filmada en 35mm en blanco y negro y con un aspecto 1.9:11, nos entrega una textura granulada y una imagen casi cuadrada que se adapta a la perfección a los primeros planos. Es en la gran pantalla donde mejor se puede apreciar el uso de estos recursos, esos encuadres en los que los rostros de Thomas o Winslow llenan la pantalla son vitales para complementar la narración.

“…incluso cualquier escasez de tu alma ya no es Winslow, ¡sino que ahora es el mar!”

Esa relación de estos dos hombres igual me empujó a buscar similitudes con Persona (1966), bien pudieran ser una reencarnación de Alma y Elisabet. Las líneas se tornan borrosas y uno podría ser un espejo del otro, tal cual sucediera en el clásico de Bergman. No solo porque se desarrolla en una isla, sino también por la forma en como maneja el terror podemos igual insinuar conexiones con La Hora del Lobo (1968). Mezclando todos estos ingredientes Eggers logra un universo muy particular y muestra una mano firme en la dirección, sin miedo a tomar riesgos conceptuales y estéticos. The Lighthouse prueba ser un filme que demanda mucho de la audiencia y logra transmitir esa sensación de cansancio y de desolación espiritual que viven sus personajes.

Hipnotizante y con unas imágenes que se quedan marcadas en la memoria por su robustez visual, logradas desde lo técnico, pero perfectamente soportadas en dos interpretaciones magistrales.

9/10

https://www.youtube.com/watch?v=GbcLcwZbSAQ

Bacurau
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BACURAU (2019): Un Caipirinha Western TIFF 2019

Hay películas únicas, Bacurau es una de ellas. Imposible de encontrar un punto de comparación o un lugar donde encasillarla. La obra de los directores brasileros Kleber Mendoça  Filho y Juliano Dornelles es una maravilla creativa que desafía los arquetipos del cine de género. Robando elogios hasta más no poder en las playas de Cannes el filme se llevó el premio del Jurado. Ahora le toca su estreno en el Toronto International Film Festival donde pudimos disfrutarla para quedar maravillados.

Es cada vez más difícil de hablar de originalidad en el cine. Las historias que el séptimo arte nos ha contado desde su nacimiento parecen reciclarse. Sí hay creatividad y maneras originales de abordar los temas y replantear la forma en cómo se usa el lenguaje cinematográfico para su puesta en escena. Es así como esta dupla de cineastas ha logrado con Bacurau remover las entrañas del cine para entregar al público algo realmente novedoso.

BACURAU SI VAS, VE EN PAZ

Teresa (Barbara Colen) regresa a su pueblo natal para el funeral de su abuela. La remota comunidad al noreste de Brasil es una especie de pueblo fantasma, un lugar olvidado que parece resignarse a morir. Pronto conocemos a algunos personajes claves en la pequeña comunidad, Domingas (Sonia Braga) doctora del pueblo, Plinio (Wilson Rabelo) el profesor y el padre de Teresa y también a Pacote (Thomas Aquino) que vendría a ser una especie de forajido. Pasado el funeral, cosas extrañas comienzan a suceder en Bacurau, la cotidianidad de los locales se ve interrumpida y una amenaza externa atenta contra su existencia.

El surrealismo de este pequeño pueblo y sus personajes que bien podrían ser una mezcla de muchas cosas pero que nos los imaginamos como si salieran de la mente de Dalí y los hiciera realidad un Fellini. Sirve como el lienzo perfecto para una historia que recurriendo a lo bizarro plasma la más desconcertante realidad. Esas calles llenas de polvo y esas viviendas destartaladas son también las calles del Brasil más moderno y sus rascacielos. Ese micro-universo de Bacurau es el reflejo de la situación política actual en la tierra de la Verde-Amarela. Podemos tomar sus personajes y armar el esqueleto político-social moderno y por igual las situaciones que plantea la historia la podemos extrapolar a la instable situación actual de Brasil.

Bacurau
Escena de Bacurau (Google Images)

UN NUEVO OESTE EN EL NORESTE

La cinematografía de Pedro Sotero (Aquarius) nos evoca a los paisajes del viejo oeste, a esos atardeceres melancólicos que sólo el western sabe ofrecernos. Pero en particular nos arrastra hasta Juan Moreira de Leonardo Favio, ahora el western se muda de la Patagonia y se ubica en el Noreste Brasileño. La estética es otra, desaliñados como en el espagueti western, vienen héroes y villanos. Dibujados de forma hiperrealista y ubicados en un contexto que se nos da como un futuro cercano.

Bacurau es asediado como lo fue la villa de los mexicanos que defendieron Los Siete Magníficos o como la aldea japonesa que resguardaron Los Siete Samuráis. Aquí no se recurre a poderes externos para defenderse de Michael (Udo Kier) y sus malvados invasores, es el propio pueblo que gesta su plan para frenar el asalto.

Es en todo el derroche visceral y en las secuencias que provocan un macabro humor que Kleber Mendoça  Filho y Juliano Dornelles esconden su dura crítica a su natal Brasil. Ya sea en la conversación en el cuartel de “los malos” en la que se deja ver un marcado tema de racismo y de colonialismo moderno en las secuencias del político corrupto que quiere engatusar a los electores con dádivas marchitas. Y sin olvidar el impetuoso final y la secuencia del burro que lleva la ominosa carga.

No podía ser más preciso que se contara esta distopía llena de furia en los tiempos de Bolsonaro. Bacurau trascenderá en el tiempo, sus imágenes son ya estampas inmortales y Lunga, Pacote y Domingas personajes dueños de un espacio en la memoria de los cinéfilos.

10/10

la odisea d elos giles
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LA ODISEA DE LOS GILES (2019): Los Perdedores Heróicos TIFF 2019

La Odisea de los Giles nos enseña la personalidad que tiene el cine argentino. Hay una especie de marca registrada que se percibe en las películas que nos ha regalado Argentina en los últimos 20 años. En el proceso también una figura se convirtió en la punta de lanza de esta industria.  Si buscan en internet (porque ya nadie busca en diccionarios o enciclopedias) cine argentino se toparán con una foto de Ricardo Darín. Y no es para menos, el veterano actor es magnífico y ha aportado interpretaciones memorables.

Otro elemento fundamental en el éxito del cine de esta nación es que ha conectado muy bien con su realidad social. Lo cineastas se han encargado de plasmar radiografías de la Argentina moderna y a su vez han repasado sus procesos históricos. La Odisea de los Giles llena todos los requisitos y hasta tiene a Darín como su figura central. Sebastián Borensztein (Un Cuento Chino) encara con humor, por momentos con ribetes negros, la realidad que se vivió con la crisis del infame “corralito”. Desde es punto de partida logra estructurar un filme entretenido y que fluye gracias a una historia bien contada y que no tiene grandes pretensiones.

LOS PERDEDORES HERÓICOS

Adaptando la premiada novela de Eduardo Sacheri “La noche de la usina”, Sebastián Borensztein logra un guión que implementa elementos del thriller, la comedia y hasta roba del western. Sacheri en un momento describió su obra como un relato de perdedores heróicos que tratan de hacer justicia por sus propios medios. En La Odisea de los Giles tenemos a Perlassi (Darín) y a un grupo de personas en una remota comunidad argentina que vio sus mejores años pasar. Perlassi concibe un plan para sacar al pueblo adelante, pero su idea se truncada cuando explota la crisis bancaria de año 2001. Cuando la desesperanza parece ser lo único que le queda a Perlassi y sus compueblanos, una oportunidad asoma y un inusual grupo de personas pone en marcha un plan para recuperar lo que les pertenece.

Con una historia lineal Borensztein nos relata una película que podría clasificarse en el subgénero de películas de robos y artistas del engaño. Sin recurrir a los artilugios que nos tiene acostumbrado el cine hollywoodense La Odisea de los Giles logra proponer una historia que atrapa al espectador y entretiene. Las actuaciones son se convierte en el elemento fundamental y se imponen para dar fuerza al relato. Desde que nuestros improbables héroes se embarcan en su odisea estamos atados al suspenso que precede al desenlace.

la odisea de los giles
Ricardo Darin y Chino Darin (Google Images)

LOS GILES

En Argentina el termino “gil” se utiliza para describir a una persona incauta, tonta, lenta. De ahí que nuestros protagonistas formen una especie de grupo a lo “Ocean’s Eleven” pero en versión río de La Plata. Es en la peculiaridad de cada uno de ellos que la historia se hace rica. No es lo que hacen sino más bien como lo hacen. El cine nos ha acostumbrado a esas secuencias súper elaboradas y en las que se utilizan los artefactos más sorprendentes, aquí hasta cierto punto se parodian estos recursos. El director hace un guiño a esas famosas películas de estafas maestras. Perlassi recurre al filme de 1966 “Como robar un millón” para buscar inspiración para el golpe que preparan y viendo a Audrey Hepburn y Peter O’Toole concibe su plan.

Lo que separa del montón a La Odisea de los Giles son los subtextos que encontramos en el discurso del director. La crisis social que marcó para siempre a un país es el elemento que se hace más palpable y la crítica más directa que lanza Borensztein pero también encontramos el elemento humano y su proceder ante situaciones adversas. La situaciones más inverosímiles y ridículas resultan totalmente posibles en un mundo tan bizarro como el que estamos viviendo.

8/10