Ozark
Críticas

OZARK (2017-): Una serie original de Netflix

Tres años han pasado desde que vimos por primera vez a Marty Byrde. Cuando le conocimos estaba hasta el cuello de problemas y hasta hoy las cosas no han cambiado mucho. El peculiar viaje de este hombre de familia de un suburbio de Chicago hasta los Ozarks en Missouri incluye: lavado de dinero, drogas, un implacable cartel mexicano y asesinatos. Cuando Netflix estrenó Ozark no me imaginaba a Jason Bateman haciendo las veces de una mente maestra del crimen. Su carrera ha estado atada a los roles cómicos y a personajes que se construyen desde un perfil psicológico opuesto al de este Marty Byrde.

La primera temporada nos mostró el nacimiento, la transformación. Las bases se fijaron de forma sólida y el guión no dejó cabos sueltos. Ese primer encuentro con los Byrde preparaba el terreno para cosas más grandes y trazaba un sendero que se figuraba interesante. En 2018 llegó la segunda temporada y eso que presentíamos se concretó, los personajes maduraron y la historia se hizo más oscura y compleja. La creatividad para resolver los nudos argumentales continuaba presente y episodio tras episodio nos compenetrábamos más con los personajes. Tras dos años de espera se levanta el telón de la tercera temporada. Impetuoso inicio y personajes nuevos marcan el paso, pero el guión no se muestra tan impecable como siempre.

LA FAMILIA DE OZARK

La historia de un simple experto en finanzas que termina lavando dinero para uno de los carteles más peligrosos de México bien puede ser un titular de la emisión estelar de un noticiero. Aquí es caldo para la ficción y Marty Byrde (Jason Bateman) se levanta como una suerte de antihéroe y como el personaje que se roba la simpatía a pesar de su equivocado proceder. Donde realmente se hace grande Ozark es en el balance de sus individuos. Por un lado, tenemos a Wendy, interpretada por una fabulosa Laura Linney, la madre de la común familia que se ve forzada a vivir en un mundo criminal y poco a poco va naciendo de nuevo en este ecosistema. Igual Jonah (Skylar Gaertner) y Charlotte (Sofia Hublitz) los hijos de matrimonio que sin otra opción tienen que vivir en el convulso escenario que ha creado su padre. Todos juegan su parte y los personajes están perfectamente delineados.

A medida que las cosas se van complicando otras figuras entran en el escenario. Ruth (Julia Garner) se convierte en una figura esencial y sobre ella giran algunas de las subtramas más interesantes de la serie. Imponente fuerza interpretativa nos regala desde que tiene campo libre para actuar. Darlene Snell (Lisa Emery) es otra que nos estremece cada vez que su nefasta presencia se apodera de la pantalla. Así el universo de Ozark va encontrando equilibrio insertando pequeños pero determinantes personajes y en igual medida puliendo los arcos dramáticos de las figuras centrales.

Ozark
Laura Linney (Google Images)

EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS

La realización de Ozark es de primer nivel, la puesta en escena sombría nos deja percibir las más oscuras emociones de los protagonistas. No importa sobre que escenario se retrate la realidad de su mundo la pesadez siempre se impone con la música, los ángulos de cámara y la selección de colores para la decoración de cada set. El lenguaje cinematográfico acompaña complementa el discurso de esos sujetos que persiguen sus agendas y solo se asocian para escalar en su propósito y no con fines nobles.

Codicia e instinto de supervivencia marcan cada paso y desde ahí el guión encuentra el mejor espacio para accionar. La precisión con que la historia desarrollaba cada detalle durante las primeras dos temporadas se pierde un poco el rumbo hacia el final de la tercera. La llegada de Ben Davis (Tom Pelphrey) hermano de Wendy presenta uno de los mayores retos creativos y argumentales. Su personaje es el catalizador por excelencia y su interpretación es perfecta, sin embargo, las líneas de la historia tropiezan cuando se aproxima el desenlace y las soluciones se sienten apresuradas y se recurren a algunos convencionalismos para mover la historia. A pesar de esas pequeñas fisuras que empañan lo que era una historia impecable Ozark parece tener terreno para arreglar las cosas y ofrecer una temporada más que debería ser el cierre del ciclo.

8/10

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Críticas

ZeroZeroZero (2019-): De Stefano Sollima y Leonardo Fasoli

El oscuro mundo de las drogas es una fuente inagotable de historias. El cine y la televisión no se cansan de nutrirse de este prolífico afluente. Un dudoso glamur se ha gestado en las historias que pintan a los malhechores que comandan las organizaciones criminales que mueven las fichas en el bajo mundo. Ejemplos sobran, desde el inmortal Vito Corleone hasta el más nuevo Miguel Ángel Félix Gallardo de Diego Luna en Narcos: México. La nueva propuesta de Amazon Studios es ZeroZeroZero, una serie limitada que ofrece una visión con aires de frescura sobre el mundo de las drogas.

Leonardo Fasoli (Gomorrah, El Inmortal) y Setefano Sollima (Sicario: Day of the Soldado, Suburra) son los creadores y los que comandan el equipo de guionistas que han trabajado en los ocho episodios de esta primera temporada. El equipo de producción suma también a un director del calibre de Pablo Trapero (Carancho, El Clan). Como ya es habitual estas series no escatiman en nada y los niveles de producción no tienen nada que envidiar a ninguna producción pensada para cine. Esta en particular requiere de una variedad de locaciones que se extienden desde las costas mexicanas hasta las playas italianas. Seguimos un cargamento de drogas desde su punto de origen, a través del Atlántico, hasta las manos de los compradores. El libro de Roberto Saviano cobra vida bajo los reflectores.

LOS PROVEEDORES

Las tres líneas de tiempo que se desarrollan de forma paralela en ZeroZeroZero tienen como punto de origen la plaza de los proveedores en la ciudad de Monterrey en Mexico. Los hermanos Leyra, interpretados por Víctor Huggo Martin y Flavio Medina, tienen el control de las operaciones en esa ciudad y están dispuestos a proveer las 5 toneladas de cocaína que necesita Don Minu (Adriano Chiaramida). Su organización, la ‘Ndrangheta, está tratando de reorganizarse y volver a establecerse como la fuerza imponente que una vez fue.

El mundo de los Leyra se tambalea debido a los conflictos con otros carteles y Manuel (Harold Torres), un militar de las fuerzas élite, pone sobre la mesa una oferta que puede ayudarlos a establecer un dominio absoluto. Sobre estos conflictos la historia nos enseña la primera punta del tridente, especialmente en la figura de Manuel. Frio y calculador su personaje va creciendo y a su paso aplastando todo lo que se le interponga en su camino.

ZeroZeroZero
Escena de ZeroZeroZero (Google Images)

LOS INTERMEDIARIOS

El hilo que une a los mexicanos e italianos es la familia Lynwoods. El patriarca Edward (Gabriel Byrne) ha estado en el negocio por mucho tiempo y su hija Emma (Andrea Riseborough) es ahora su mano derecha. El hijo menor Chris (Dane DeHaan) no juega un papel importante pues el padre no lo quiere en los turbios negocios de la familia. Un giro inesperado en los eventos obliga a Emma a involucrar a Chris para hacer llegar el cargamento hasta los compradores.

El guión utiliza a los Lynwoods como el pívot para que las otras piezas se mueven con fluidez. Esta segunda punta del tridente posee la carga emocional que sirve como gancho para crear empatía. Los dos muchachos de los suburbios de Nueva Orleans y su odisea para salvar no solo el negocio de la familia sino también el pellejo.

LOS COMPRADORES

La tercera cabeza que completa el tridente es la de las familias italianas. Mientras Don Minu trata de poner las cosas en orden una brutal guerra por el poder se desata en su territorio. Su nieto Stefano (Giuseppe De Domenico) tiene otros planes y su visión no comulga con la del patriarca. Aún cuando las cosas se mueven a un ritmo menos frenético en esta tercera línea de tiempo, su ritmo es implacable. El cargamento que se viene se percibe como la salvación y pero en igual medida es la manzana de la discordia.

Una movida arriesgada de Stefano deja expuesta a la familia y lo obliga a cruzar camino con los intermediarios. En este personaje el guión encuentra una pieza fundamental que funciona como catalizador y obliga a los demás personajes a tomar decisiones cruciales.

Si bien ZeroZeroZero tiene una muy definida vocación como producto de entretenimiento, hay espacio para un correcto desarrollo de personajes y un planteamiento acertado de la historia. Buenas actuaciones y una historia que fluye sin tropiezos la convierten en una serie con mucho potencial.

8/10