Ema
Críticas

EMA (2019): De Pablo Larraín

El arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright sentenció: Orden a partir del caos. Bien podríamos ajustar esa premisa a muchos de los personajes del director chileno Pablo Larraín. Su Raúl Peralta que interpretó el talentoso Alfredo Castro en Tony Manero (2008) podría situarse en el epicentro de ese caos. Con su más reciente Ema ese universo caótico que ebulle en sus personajes cobra proporciones épicas y en igual medida el discurso de Larraín encuentra un orden perfecto al ritmo de la anarquía discursiva de sus protagonistas.

La minuciosidad del oficio ha convertido al cineasta chileno en un verdadero autor. Tarea difícil la de conseguir establecer un sello o marca de fábrica en cualquier campo de las artes y eso precisamente lo que ha logrado el hombre de películas como: Post Mortem (2010), No (2012) y El Club (2015). Ver una secuencia y su puesta en escena basta para reconocer su estilo. Igual pasa con sus personajes, sus mundos y sus razones, cuando hablan creemos escuchar al señor Larraín discurseando.

El fuego de Ema

Ema (Mariana Di Girolamo) es una bailarina profesional, Gastón (Gael García Bernal), su esposo, es un coreógrafo. Cuando entramos en sus vidas su relación está en un punto de quiebre. Una adopción fallida desencadenó una serie de eventos funestos que han puesto a Ema y Gastón contra las cuerdas. Se hieren mutuamente y las frustraciones del pasado dominan el escenario. Antes de entender todo vemos en la primera escena un semáforo en llamas, es Ema la responsable. Desde ahí el director define su personaje y los motivos que impulsan a esa fuerza incontrolable. Nada la puede gobernar y menos la normas o imposiciones de la sociedad o el sistema.

“Cuando tú sepas lo que estoy haciendo y por qué, te vas a horrorizar”

Ese falso fuego solar que adorna las coreografías de Ema y sus compañeras al inicio del filme se materializa en sus acciones. Ella es el fuego que da vida y la quita. Su calor es necesario y nos alimenta, pero si nos dejamos arrastrar hasta acercarnos demasiado nos mata, no podemos aguantarlo. El guión de Guillermo Calderón (El Club, Neruda) y el debutante Alejandro Moreno hace de la simbología del fuego su espina dorsal. Metafóricamente Ema es fuego y oscila tan errante y devastadora como las flamas que eyacula con un lanzallamas por las calles de Valparaíso. Igual nos enfrentamos a un drama familiar desgarrador que sirve para desarrollar varias tesis sobre la maternidad, el matrimonio y la juventud marginada por el sistema.

El cine que encontramos

La cámara de Sergio Armstrong, un habitual de Larraín, hace maravillas para dibujarnos con colores ultra saturados el mundo de Ema. Cuando el lente no le sigue desde atrás en su peregrinar, la encuentra devastadora en los primeros planos. Igual nos impresiona con las secuencias nocturnas o al despuntar el alba. La cinematografía de Armstrong es el corazón que bombea la sangre para que los escenarios de Estefanía Larraín (No, Neruda) cobren vida en el magnífico diseño de producción.

Ema
Maria Di Girolamo (Google images)

Ema es ese visitante de que encarnó Terrence Stamp en Teorema (1968) y es también Alex DeLarge de La Naranja Mecánica (1971) con todo y sus drugos, que igual danzan por las calles vandalizando y destruyendo, aunque no al son de acordes de música clásica sino con ritmos más modernos. Podemos encontrar muchas influencias en los conceptos de Larraín, no solo Kubrick y Pasolini. También vemos a Nicolas Winding Refn en la paleta de colores y su uso para resaltar las emociones. Aparece por igual Mike Nichols en los hirientes diálogos que nos hacen revivir momentos de ¿Quién le teme a Virginia Woolf? (1966).

El musical de Larraín

El tour de force que ofrece Mariana Di Girolamo arrasa con todos, literalmente. Es la música de Nicolas Jaar (Dheepan) el elemento del lenguaje que nos arrastra hasta el corazón de nuestra protagonista. Podemos sentir, desprecio, rabia, lástima y hasta compasión por esa mujer que consigue lo que quiere sin importar el precio. La composición de Jaar nos conecta con las emociones y habla en los silencios cuando la cámara se queda fija en la intensa mirada de Ema.

Otro punto interesante es la forma como Larraín utiliza los códigos del musical. El director usa las claves de este género de forma más que justificada y en algunas secuencias se decide por una edición estilo videoclip. A ritmo de “Real” y “Destino” de E$tado Unido, se componen perfectas secuencias de transición que rompen el ritmo y muestran una maestría absoluta del realizador chileno. El filme fluye entre géneros sin tropiezos.

Ema se cuenta con breves saltos temporales que se mueven con el mismo orden caótico con el que se mueve esa alma rebelde. En su esencia más pura el filme es un estudio de personaje, lleno de metáforas que abren la posibilidad para múltiples lecturas. Su fuego seduce, nos hace sentir vivos y nos acercamos más y más hasta que ardemos.

9/10

Críticas

Crítica a “NO” (2012)

Por Hugo Pagán Soto

El director Pablo Larraín ha demostrado que le apasiona el tema político, antes de llegar a “NO” ya el director había recorrido estos caminos. En “Tony Manero” nos lleva a la época del régimen de Pinochet y lo hace a través de un personaje que está obsesionado con John Travolta y su papel de “Fiebre del Sábado por la Noche”. Con su próxima película “Post Mortem” nos mete en el corazón de la situación política de Chile en los últimos días de la presidencia de Salvador Allende, esta vez desde la óptica del encargado de un morgue que por cosas del destino queda atrapado en medio de toda la convulsión.

Si buscamos un punto de conexión entre las últimas tres películas de Larraín, además del obvio ingrediente político, nos topamos con que el director siempre nos cuenta sus historias desde afuera, desde la óptica de sujetos que son víctimas de la realidad, presas que son arrastradas por fuerzas mayores y que sin darse cuenta terminan siendo una historia dentro de la historia.

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Críticas

Post Mortem (2010)

 

Al director Chileno Pablo Larraín ya lo conocía gracias a su formidable “Tony Manero” del año 2008, un drama crudo sobre un asesino en serie obsesionado con el personaje de John Travolta en el filme “Fiebre del Sábado por la Noche”. Aquel primer contacto con este director nos dejo pasmados y gratamente sorprendidos por la forma en como el director manejó la historia. Pero como dicen por ahí y para demostrar que no fue por casualidad que el burro sonó la flauta, Larraín vuelve a la carga y deja bien claro que lo suyo es pura sustancia y calidad.

Con “Post Mortem” el director nos sumerge una vez mas en el Chile turbulento de principio de los años 70, mas específicamente 1973 cuando el país se encuentra en medio de un conflicto político-social en los últimos días de la presidencia de Salvador Allende. En medio de esta situación tenemos a Mario (Alfredo Castro) un empleado de una morgue que estáobsesionado con una bailarina exótica que vive frente a su casa. Cuando ambos empiezan a conocerse sucede lo inevitable y estalla el golpe lo que pondrá a Mario y a Nancy en el medio de la tormenta.

Con un ritmo pausado pero intenso tanto por su estructura como por supost-mortem-pelicula contexto, el director nos presenta un paisaje desolador en el que dos almas perdidas buscan una especie de rumbo, pero que con sus acciones no hacen mas que acercarse al abismo definitivo de la perdición. En el personaje de Mario tenemos al ser metódico, frío, calculador, que presume de ser recto pero que en realidad no sabemos si lo es. Como su “alma gemela” está Nancy la bailarina que ya vio sus mejores años pasar, pero que de cierto modo busca elevar su ego mediante su “relación” con Mario. Su personaje también bizarro y oscuro perturba al espectador con sus acciones.

Cada uno de los personajes tienen que lidiar con sus propios demonios pero a la vez se enfrentan de manera ineludible a una realidad mas grande que los arropa. De manera magistral el director logra conjugar la vida de simples “mortales” con un suceso de la magnitud de la caída de Salvador Allende, contarles como se relaciona todo esto sería dañarles la película, pero si le podemos decir que es verdaderamente impactante. Cerca del final del filme presenciamos una escena en la morgue repleta de cadáveres producto del golpe de estado, que es simplemente fenomenal.

Pablo Larraín no solo dirige sino que también es responsable de un guión al cual no le podemos marcar ninguna imperfección. La actuaciones son todas brillantes. Alfredo Castro a quien recordamos muy bien por su excelente papel en “Tony Manero” vuelve a deleitarnos esta vez en el rol de Mario. Antonia Zegers como Nancy es brillante y completan Amparo Noguera como Sandra y Jaime Vadell en el papel de Dr. Castillo, ambos se comportan a la altura de la película.

8/10

Ficha Técnica:

  • Título original: Post Mortem.
  • Dirección: Pablo Larraín.
  • Guión: Pablo Larraín.
  • Reparto: Alfredo Castro, Antonia Zegers, Amparo Noguera.
  • Género: Drama.
  • País: Chile.
  • Duración: 98 min.
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HPS