El documental Nada Es Privado de Karim Amer y Jehane Noujaim expone en vivo y a todo color el escándalo de Cambridge Analytica. Lo que era un temor latente se convirtió en una realidad espantosa. En el año 2018 el mundo fue testigo de la fuga más grande de información de la red social Facebook. La información de más de 50 millones de perfiles fue utilizada de forma ilegal por la empresa Cambridge Analytica para elaborar estrategias de mercadeo para campañas políticas alrededor del mundo. El detonante fue la participación de la empresa en las campañas de Trump y el Brexit.

Nada Es Privado toma como punto de partida al profesor de la escuela Parson David Carroll. Este académico de la renombrada institución de Nueva York gestó su cruzada personal al demandar Cambridge Analytica para que le devolvieran la información que habían obtenido de su perfil de Facebook de manera ilegal. Junto a Carroll nos vamos adentrando cada vez más en las entrañas del monstruo. Llegan también testimonios de figuras claves en este fraude cibernético, como Brittany Kaiser y Christopher Wylie, la primera directora de negocios de la citada firma y el segundo un exempleado que desató el infierno con sus declaraciones sobre como la empresa tuvo acceso a la información.

En El Amor y En La Guerra

Aquel viejo dicho de que todo se vale cuando se trata de amor o de guerra, se ajusta muy bien a la forma de proceder de Cambridge Analytica. Si miramos un poco atrás nos daremos cuenta de que la ahora difamada empresa es una filial de Strategic Communications Laboratories (SCL), una firma que desde mucho antes de la era digital ya se dedicaba a recopilar información para asistir a partidos políticos o para ayudar a uno que otro gobierno a ganar una guerra. Podríamos definir a SCL como una maquinaría de propaganda adaptada a los tiempos modernos.

En 2013 Alexander Nix sería designado CEO de la nueva Cambridge Analytica y aquí las tácticas comenzaron a perfeccionarse. Con sus guerrillas digitales comenzaron a manipular cientos de campañas políticas por todo el mundo y como resultado directo comenzaron a inclinar la balanza electoral en más de una ocasión. Desde su comprobada participación en la campaña de Donald Trump, pasando por Mauricio Macri en Argentina y hasta su papel en la campaña para la retirada del Reino Unido de la Unión Europea, todo demuestra la efectividad y precisión de las tácticas digitales de Cambridge Analytica. Una grabación de una cámara oculta de un medio británico expuso el momento en que el propio Alexander Nix confirmaba como habían influido en elecciones en Nigeria, La India, Kenia y La República Checa.

Brittany Kaiser

Brittany Kaiser (Google Images)

Nada Es Privado Para Facebook

En los tiempos de Facebook Mark Zuckerberg es Dios. Se sabe que en 2014 Cambridge Analytica contrató al profesor de la Universidad de Cambridge Aleksandr Kogan para que desarrollara una aplicación que le permitiera acceder a la información de los usuarios de la famosa red social. Kogan desarrolló una especie de test online llamado “This is your social life” el mismo fue completado por unos 270 mil que a su vez permitieron el acceso a todos sus contactos y así fue como la firma de estrategias de comunicación terminó con más de 50 millones de perfiles para usar a su antojo. Un pequeño truco digital en una era donde todos tenemos una huella digital más grande que la de un dinosaurio.

«Cometimos errores y hay que hacer más cosas. Hubo una brecha de confianza entre Facebook y la gente que comparte los datos y espera que la protejamos. Lo tenemos que arreglar.» (Mark Zuckerberg)

Lo que realmente asusta no es que toda nuestra información esté rodando en las avenidas digitales. Lo que es realmente perturbador es como con una tecnología basada en parámetros y proyecciones los programas de empresas como Cambridge Analytica pueden predecir nuestra forma de actuar. No es cuestión de venderos un producto o una idea, es condicionarnos para que tomemos la decisión que ellos quieren y cuando ellos quieren.

Desde el punto de vista del lenguaje cinematográfico Nada Es Privado puede resultar conservador y simple. Es muy poco lo que proponen los directores en el planteamiento visual de las entrevistas y de igual manera la edición se acomoda en el sillón de los tradicional. Pero es tan impactante lo que tiene que decir que igual nos quedamos pasmados con el desborde de información.

La privacidad es una cosa del pasado, le hemos abierto la puerta al diablo y lo hemos invitado a comer a la mesa.

7/10